| Cámaras en San Francisco |
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Un pasacalles con escenas paródicas protesta contra la instalación de cámaras en la calle San Francisco - Organizado por la Coordinadora de Grupos de Bilbao La Vieja y San Francisco, denuncia el clima de criminalización, la desconfianza y la invasión a la intimidad que promueve la medida del Ayuntamiento - Un pelotón de cámaras humanas, el surrealista rodaje de una película y policías dispersando a actrices y actores completaron la acción de calle “Cámara, Acción. Él, ella… Miles de ojos… Les vigilan”. Es el título de la acción de calle que la Coordinadora de Grupos de Bilbao La Vieja, San Francisco y Zabala realizó el 9 de mayo de 2009 para denunciar la criminalización que implica la instalación de videocámaras en la calle San Francisco. Bajo la perpleja mirada del vecindario, un pelotón de videocámaras humanas imitando sus inquietantes movimientos, abrió una kalejira con paradas-parodia. Bajo cada cámara, un grupo de teatro ha interpretado escenas de un rodaje surrealista de una película de cine, siempre interrumpida por “policías” que llamaban a dispersarse.
“Están todas y todos vigilados, controlados. Disuélvanse. 24 cámaras por toda la calle de San Francisco les están vigilando. Emigren a otra calle. Las otras calles no tienen cámaras, el resto de la ciudad tampoco. Todo lo que se grabe podrá ser utilizado en su contra”, gritaba una peculiar “policía municipal”. Más de un centenar de manifestantes secundó la iniciativa portando carteles en los que se podía leer “¿Cámaras en San Francisco? ¡¡¡No en nuestro nombre!!!” Tras recorrer la calle desde la Plaza Corazón de María hasta el Puente Cantalojas, se ha procedido a la lectura de un comunicado en euskera y castellano, en el que se ha alertado de que las cámaras “refuerzan una imagen de barrio conflictivo y problemático y fomentan aún más su estigmatización”. “En vez de potenciar la relación y la cercanía, se fomentan las sospechas y la desconfianza entre las personas”, subrayaron. La Coordinadora reclamó que los problemas de exclusión social, motivados en parte por su abandono por parte de las instituciones, se aborden con respuestas comunitarias de carácter integrador en vez de con medidas represivas como la colocación de las cámaras. En ese sentido, consideró más provechoso emplear los recursos económicos dedicados a su instalación en promover programas formativos, de empleo o desarrollo comunitario. Por último, la Coordinadora consideró que la iniciativa, más que pretender resolver problemas, son “una estrategia más para contentar a la opinión pública mediante una nueva campaña de imagen del Ayuntamiento”. “Nos negamos a ser protagonistas involuntarios de un “gran hermano” colectivo. Queremos seguir disfrutando de nuestra libertad e intimidad sin ser continuamente vigilados en nuestros movimientos y relaciones”. |





